CERES Y LOS BUHACOS



La estatua romana del Genio Protector de la Colonia Norba Caesarina, descubierta según la tradición en las aguas del río Salor en el siglo XV, ha estado desde entonces ligada invariablemente a la fisonomía e historia de la plaza Mayor. Ya en otras entradas haré mención de los frecuentes equívocos, leyendas y supersticiones a que dio lugar, algunos de ellos bastante sorprendentes y muy arraigados en las creencias de los cacereños de hace no muchos años.






Me centraré ahora, en uno de los nombres por lo que fue conocida, en ésta su larga relación con la villa, si bien, en el caso que nos va a ocupar en las siguientes líneas, estaríamos hablando, más propiamente, de un mote...
 
“ El simulacro de la diosa Ceres, luego que fue descubierto, se colocó en la Plaza maior. Es de alabastro, i de primoroso pulimento. En la diestra tenía un manojo de espigas (como refiere haber visto Marineo Sículo), en la siniestra la cornucopia coronada de frutas, i en la cabeza una guirnalda texida de espigas, adornos correspondientes a este benéfico ídolo, que ha hecho desaparecer el tiempo con el descuido, y poco aprecio de una antigüedad tan estimable… RODRÍGUEZ DE MOLINA.


Primero, los nombres. Lo de Genio Protector es reciente, resultado de estudios concienzudos bastante alejados del saber, más bien del entender, popular, razón por la que aún persiste, en la memoria y en las conversaciones, el referirse a la estatua aún como de la Diosa Ceres. Anterior en el tiempo se la conocía como Santa de la Plaza, y a ella solicitaban protección para la población y buena ventura en las cosechas por los siglos XVI y XVII, pues no en vano representaba, según las creencias, la Abundancia o la Fortuna. Precisamente, algún autor la creyó alegoría de la Diosa de la Fortuna. 

Y ahora, definitivamente… ¡el mote! 

Entre 1820 y 1962, la entonces Diosa Ceres hermanó su destino con la torre del Reloj. Fue colocada en lo más alto de este baluarte, lugar muy adecuado donde auspiciar nuevos tiempos de prosperidad para la villa, pensarían quienes tomaron la decisión, pues la estatua sujeta en su mano izquierda el Cuerno de la Abundancia. Se cuenta que la otra, la desaparecida mano derecha, se perdió, pues era utilizada para sostener el peso de la harina, así como, también, la corona de espigas que coronaba su cabeza.


 


En tan visible posición, los cacereños dieron en poner a la estatua el mote de Buhaco (con la h aspirada del acento extremeño), al igual que los muñecos de paja y trapo que eran típicos de la zona y, al parecer, objetos de venta en un puesto a pie de torre. A ésta, que no parece que tuviera entonces la consideración de nuestros días, la llamaron, en su virtud, la torre del buhaco o Bujaco, y por tal nombre se conoce hoy… aunque las leyendas atribuyen otro origen a este topónimo, como se contará.



NOTA: Las fotos antiguas del emplazamiento de la estatua en lo alto de la Torre de Bujaco han sido tomadas del blog norbacaesarina.blogspot.com.es.


Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

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