LOS PORTALES DE LA PLAZA MAYOR


La plaza Mayor, desde tiempos en que aún antes de plaza era un descampado al oeste de la villa intramuros, fue escenario de importantes sucesos. Lugar idóneo en un principio donde resolver rencillas y agravios, cuando no auténticos duelos de honor o rieptos a los que se emplazaban con cierta frecuencia miembros rivales de la orgullosa y levantisca nobleza cacereña, fue poco a poco postulándose, a medida que se iba urbanizando su perímetro, como espacio para ferias de ganado, corridas de toros o cualquier celebración puntual de la población.




Cuando irrumpieron los gremios de artesanos en el siglo XVI, muchos de éstos no dudaron en ejercer su labor al amparo de los portales que iban construyéndose en la plaza por entonces de la Villa. Por este motivo, desde que acogieron este rol, cada uno de esos portales, o grupo de ellos, empezaron a ser nombrados conforme al gremio o actividad que cobijaban, nombres que retuvieron y conservaron en adelante y que se han ido perdiendo en los últimos años en nuestro recuerdo.

Es, pues, el momento de rescatar dichos nombres. Para ello, nos colocaremos, siquiera virtualmente, en el mismo corazón de la plaza, mirando a la emblemática torre de Bujaco. Girando lentamente sobre nosotros a la izquierda, iremos citando los portales a medida que van asomando a nuestra vista...


Portal del Reloj, junto a la citada torre, que durante mucho tiempo se denominó del Reloj por alojar el de la villa hasta entrado el siglo XIX;

Portal de los Zapateros, a ambos lados de la actual calle Gabriel y Galán;

Portal de la Botica, entre las calles Duque y Andrada;

Seguidos, portal de los Plateros, portal de Enmedio, portal Mayor y portal Empedrado, desde la calle Andrada a la de General Ezponda, antigua calle Empedrada por ser la primera que se asfaltó en la villa junto a aquellas por las que pasaba el Corpus Christi;

Portal de los Escribanos, luego portal Llano, entre las calles General Ezponda y Panera;

Y portal del Pan, único que aún conserva en cierto modo su nombre, según se puede observar en un letrero al inicio del mismo, entre las calles Pintores y Gran Vía.


Tomado del libro "El desarrollo urbanístico de Cáceres (siglos XVI-XIX), de Lozano Bartolozzi.


Hubo otros portales, ya perdidos no sólo en el recuerdo, sino también físicamente, como los portales de la cárcel, donde el foro de los Balbos, o los portales de san Benito, en la otrora ermita homónima derribada en el siglo XVIII para levantar la ermita de nuestra señora de la Paz.

Al menos hemos traído a la memoria lo que aún disfrutamos.


FUENTES:

HINOJAL SANTOS, JOSÉ LUIS. Historias y leyendas de la vieja villa de Cáceres.
LOZANO BARTOLOZZI, MARÍA DEL MAR. El desarrollo urbanístico de Cáceres (siglos XVI - XIX).


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Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

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