LOS PORTALES DE LA PLAZA MAYOR


La plaza Mayor, desde tiempos en que aún antes de plaza era un descampado al oeste de la villa intramuros, fue escenario de importantes sucesos. Lugar idóneo en un principio donde resolver rencillas y agravios, cuando no auténticos duelos de honor o rieptos a los que se emplazaban con cierta frecuencia miembros rivales de la orgullosa nobleza cacereña, fue poco a poco postulándose, a medida que se iba urbanizando su perímetro, como espacio para ferias de ganado, corridas de toros o cualquier celebración puntual de la población.

Cuando aparecieron los gremios de artesanos en el siglo XVI, muchos de éstos no dudaron en ejercer su labor al amparo de los portales que iban construyéndose en la plaza por entonces de la Villa. Por este motivo, desde que acogieron este rol, cada uno de esos portales, o grupo de ellos, empezaron a ser nombrados conforme al gremio o actividad que cobijaban, nombres que retuvieron y conservaron en adelante y que se han ido perdiendo en los últimos años en nuestro recuerdo.


Portal de Reloj






Es, pues, el momento de rescatar dichos nombres. Para ello, nos colocaremos, siquiera virtualmente, en el mismo corazón de la plaza, mirando a la emblemática torre de Bujaco. Girando lentamente sobre nosotros a la izquierda, recuperaremos aquellos nombres a medida que van asomando a nuestra vista… 

Portal del Reloj, junto a la citada torre, que durante mucho tiempo se denominó torre del Reloj, pero de esto otro ya hablaremos en otra entrada; 

Portal de los Zapateros, a ambos lados de la actual calle Gabriel y Galán; 

Portal de la Botica, entre las calles Duque y Andrada;

Seguidos, portal de los Plateros, portal de Enmedio, portal Mayor y portal Empedrado, desde la calle Andrada a la de General Ezponda, antigua calle Empedrada; 

Portal de los Escribanos, luego portal Llano, entre las calles General Ezponda y Panera;

Y portal del Pan, cuyo nombre es el único que aún se conserva en un letrero al inicio del mismo, entre las calles Pintores y Gran Vía.

Croquis aproximado de los elementos urbanos de la plaza Mayor (tomado de M. del MAR LOZANO BARTOLOZZI, "El desarrollo urbanístico de Cáceres).



Hubo otros portales, ya perdidos no sólo en el recuerdo, sino también físicamente, como los portales de la cárcel o los portales de San Benito. Al menos, traigamos a la memoria los que aún disfrutamos.

Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

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