LA RAÍZ DE VERBASCO


No sólo la imaginería y otros objetos de procedencia y culto religioso obraban prodigios. En la villa de Cáceres, se tuvo noticia de un remedio, que se movía en la siempre frágil línea de las supersticiones y de la realidad, conservado en secreto por un caballero principal llamado don Gonzalo de Carvajal, en el primer cuarto del siglo XVIII.

Por lo general, los médicos de la villa y de otros lugares usaban frecuentemente la planta del verbasco, llamada así por la abundancia de pelos blancos de sus hojas.


Verbasco procede del latín barbascum, que significa barbudo.


De sus flores y raíces se extraía un zumo que, bebido, detenía los esputos sanguinolentos, producto de tuberculosis o de otras enfermedades respiratorias, de gran mortandad en aquellos tiempos.




El pueblo, en especial los pastores, sin embargo la conocían como gordolobo (guarda de lobo) por el uso que le daban al tronco; cuando éste se secaba, se untaba de grasa, o se sumergía en aceite, y de esta manera se prendía para iluminar las oscuras noches de los campos cacereños, pero igualmente se ahuyentaba a los lobos, que huían al ver el fuego. Se veneraban particularmente las flores, y cuando uno encontraba un verbasco con ellas, la tradición mandaba no cogerlas directamente sino arrojar dos puñados de tierra a la base de la planta y arrodillarse ante ella mientras se decía: ¡Tripón, tripón, tiras las flores, las hojas no! E inmediatamente, una de las flores caía.

El remedio en cuestión prescindía de estas tradiciones y de recetas médicas probadas con diversa fortuna desde la época de los griegos para combatir las tisis, y entraba de ello en el mundo de la superstición...


Ilustración del botánico estadounidiense Charles F. Millspaugh, 1892.


Don Gonzalo de Carvajal, en persona o, lo que es más probable, por mediación de algún criado suyo de confianza, acudía la noche de luna llena de cada mes de agosto, a los campos yernos que rodeaban la villa, y seleccionaba y cogía, siguiendo secretas artes y ceremonias en los últimos instantes que precedían al alba, una raíz de verbasco, que luego conservaba en su casa.

La raíz, una vez seca, se cuenta que sanaba espontáneamente los humores procedentes de los pulmones antes de transformarse en tísicos, con la sola aplicación del amuleto en el pescuezo del enfermo, de modo que tocase el foramen, o agujero que está por encima del hueso esternón.

Y de ello se guardaban anotados testimonios de felices sucesos de tisis incipientes vencidas por este remedio.


FUENTE:

SUÁREZ DE RIBERA, FRANCISCO. Medicina Ilustrada, Chymica observada, o Theatros Pharmacologicos, medico practicos, Chymico-Galenicos.


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Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

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