FALSABRAGA DEL LIENZO ORIENTAL


Cáceres es Patrimonio de la Humanidad, pero ante todo es un conjunto histórico-artístico impresionante que ha resistido el paso de los tiempos y sus circunstancias hasta llegar a un hoy en el que podemos disfrutar de un espacio monumental único y universalmente reconocido.

Ello nos hace a todos, primeramente a las instituciones, responsables de que este legado sea escrupulosamente respetado y, donde sea necesario, proceder a evitar, o siquiera enlentecer, su deterioro. Las nominaciones, las proclamas y los discursos sobre nuestra riqueza deben ir acompañados de una permanente supervisión del alcance de los posibles daños que la acción natural o humana pueda afectar a su conservación y disfrute adecuados.

La siguiente foto muestra la poca sensibilidad y compromiso que dichas instituciones muestran, en ocasiones no tan poco frecuentes como cabría esperar, para con nuestro patrimonio, algo que es difícil observar en otras ciudades y pueblos con centros históricos de menor riqueza pero con mayor y más evidente deseo de cuidar y potenciar lo que se tiene. Corresponde al quizá único tramo de la falsabraga, o antemuro, que aún pervive del fabuloso trazado de la muralla almohade, visible de las calles san Roque y Mira al Río.

La muralla levantada por los almohades para proteger Hizn Qazris tenía una doble pared: el muro defensivo principal, compuesto por torres albarranas y torres cubo adosadas, y un antemuro llamado falsabraga, considerada como primera línea de defensa, que además permitía los movimientos de las tropas del interior de la plaza fuerte.
De esta falsabraga apenas queda otro rastro en pie que el que podemos observar en el lienzo oriental y los espigones de las albarranas del occidental.

Recordemos que uno de los motivos de la declaración de la UNESCO fue que las murallas de Cáceres aportan un testimonio excepcional sobre las fortificaciones realizadas por los almohades en España.








Suscribete

Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Instagram