LEYENDAS DEL CRISTO NEGRO (1ª parte)


En una villa rica en leyendas y misterios, que supura épica, magia y lirismo en cada una de sus bellas y vetustas piedras, el Santo Crucifijo de Santa María, al que gusta llamar Cristo Negro, cobra un raro protagonismo en el enjambre de historias provenientes o transformadas por la imaginación y creencias populares, y de los sucesos apasionantes, muchos de ellos extravagantes, que tuvieron por escenario la muy noble y leal villa de Cáceres.

Algunos de los relatos y de los mitos y supersticiones que suscitaron, al unísono, devoción y temor en los cacereños de antaño hacia esta imagen, se han perdido de nuestro recuerdo... El Cristo, incluso, quedó relegado a un segundo plano durante mucho tiempo, quizá olvidado en la capilla de los Blázquez, en la epístola de la iglesia de santa María. Aún así, nadie permanecía, ni permanece, indiferente ante la visión del crucifijo en su proximidad, como si se tratara de un poderoso imán oscuro y retorcido que sustrae unas instantes la atención y la conciencia, precipitando sentimientos diversos y una extraña y magnífica sensación de que transcurre, por nuestros nervios y por nuestras venas, una procesión desdibujada de historias extraordinarias que sucedieron en su presencia.




Siglos de pasión, de una cruda y descarnada devoción, desfilan en sentidas estampas de una memoria supersticiosa y contagiada de generación en generación... Como si viéramos, desde la propia mirada cansada y centenaria del Cristo Negro, enfermos postrados en sus lechos suplicando su intercesión, gentes caminando de rodillas siguiendo la estela del crucifijo, la peste huyendo en su encuentro o una reina jurando respetar los fueros de Cáceres y un sinfín de momentos atrapados en la historia.

El Cristo Negro es, sobre todo,...

Misterio...
Magia...
Temor...
Devoción...
Superstición...
Es belleza en estado puro.

He aquí el momento de con un viejo deseo de compilar las leyendas, los mitos y las historias extraordinarias que, con el protagonismo del Santo Crucifijo de Santa María, el Cristo Negro de Cáceres, han llegado a nuestros días con la plasticidad que las ha conferido su camino por el imaginario colectivo.

Es momento de abrir las puertas de la iglesia de santa María la Mayor, y vocear, al igual que lo hacen los miércoles de semana santa a medianoche los hermanos de la Muy Solemne, Venerable y Pontificia Confradía Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús, las siguientes palabras, modificadas en parte por la ocasión...

¡Que salga... el Cristo Negro! ¡Dios lo quiere así!


LEYENDAS Y OTROS ASUNTOS EXTRAORDINARIOS
DEL SANTO CRUCIFIJO DE SANTA MARÍA,
LLAMADO CRISTO NEGRO


Los templarios la mandaron tallar.

Dicen que los caballeros templarios están relacionados con el origen de la talla del Santo Crucifijo, y que el propio misterio que rodea el final de esta orden a comienzos del siglo XIV participa del aura que transfiere el Cristo Negro. El color de la madera, el perfecto reflejo del postmorten del Cristo, su rostro...

La orden del Temple fue prohibida por el papa Clemente V en el año 1314, celoso por el poder y la riqueza que atesoraban sus miembros e instigado por el monarca francés.


Un tal Esquieu de Floyran, espía a las órdenes de la Corona de Francia, acusó de sacrilegio a la cruz, herejía, sodomía y adoración a ídolos paganos a los templarios, entre otras cosas. El rey francés utilizó la poco creíble delación, para abrir proceso de disolución de la orden del Temple y requisar sus innumerables bienes.
Jacques de Molay, último maestre, y ciento cuarenta templarios fueron encarcelados y sometidos a torturas, durante las cuales se declararon culpables, incluido Molay, que lo hizo incluso antes de ser torturado con el ánimo de salvar su vida.
El papa Clemente V usó su autoridad para llevar a la hoguera al maestre y a lo más granado de sus dignatarios, amparándose en la confesión y en el deseo de ejemplarizar. Ante la vista del fuego, Molay, en un último alarde del honor perdido, gritó públicamente que, solo por cobardía y obligado bajo amenazas, había jurado, declarando la falsedad de su confesión. En consecuencia, fue atado a una estaca junto a un compañero, y quemado frente a las puertas de Notre Dame de París el día de la Candelaria de 1314.


En Portugal, mejor considerados, los caballeros unieron fuerzas y, con las bendiciones de su rey, decidieron, con lo que aún quedaba del Temple en el reino luso, fundar la orden de Cristo, subrogándose los bienes perdidos. Fue en 1357 que decidieron tener casa madre en la villa de Tomar, cercana a la frontera con el vecino reino de Castilla.


Convento de la Orden de Cristo en la villa de Tomar, donde, según la creencia, pudo ser tallado el Cristo Negro.


Forma parte de las creencias locales que estos caballeros templarios, nada más tomar asiento en la villa de Tomar, decidieron tallar un formidable y perfecto Crucifijo, hecho de madera oscura traída de las lejanas tierras de África, que representara a Jesús de Nazaret agonizando en la cruz, componiendo una retorcida y patética figura que fuera la propia imagen del sufrimiento padecido durante la pasión.


El investigador Antonio Javier Corrales Gaitán, a través de un estudio mencionado recientemente en prensa acerca de la madera con la que fue tallado el Cristo Negro, aventura que es posible que sea de Iroko, un árbol que se encuentra en Etiopía, venerado como sagrado por culturas indígenas que tienen la creencia de que en él habitan espíritus, y que aquellos que los ven se vuelven locos y mueren al poco tiempo. 


Se cuenta que, terminada la obra, impresionaba a todo aquel que la miraba, tal había sido la destreza y la iluminación recibidas por el artista, cuyo nombre quedó en el anonimato. Pasados los años, la familia de los Blázquez, luego Ovando, nada más tener noticia del Crucifijo y la oportunidad de contemplarlo, lo adquirieron y trajeron a la villa de Cáceres, acomodándolo en la capilla que existía en su palacio, al lado de la iglesia de santa María.

Continúa en
(2ª parte)


FUENTES:

CORRALES GAITÁN, ALONSO J.R. Historia y curiosidades de la santa Hermandad del Cristo Negro (de Cáceres). 
CORRALES GAITÁN, ANTONIO JAVIER. Mención de su estudio sobre la madera del Cristo Negro en el artículo "Más misterio para el famoso Cristo Negro de Cáceres" firmado por Sergio Lorenzo para el diario Hoy. 
HERNÁNDEZ PAZ, ELOY. El misterio de una imagen: Santo Crucifijo de Santa María.


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Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

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