ARTÍCULO REVISTA NUNCA ES TARDE JUNIO 2016


Transcripción del artículo aparecido en la revista NUNCA ES TARDE, junio de 2016, editada por el Centro de Educación de Adultos "Maestro Martín Cisneros" de Cáceres, bajo el título Mitos y leyendas de la villa de Cáceres.




MITOS Y LEYENDAS DE LA VILLA DE CÁCERES

La historia de un pueblo se recuerda tanto en sus creaciones como en sus recreaciones. Las primeras quedan impresas en documentos y crónicas históricas que se presentan como pruebas objetivas e incontestables de que los hechos que contienen realmente se produjeron tal como en ellos aparecen, no de otro modo. Obvian que la historia comienza a reescribirse desde el preciso instante en que se plasma en un papel, y aquello que dimos por válido, hoy lo vemos con otros ojos a la luz de nuevos datos.

Las recreaciones, en cambio, son recuerdos agrietados por el paso del tiempo, se transmiten de boca en boca, de generación en generación. Van llenando las lagunas del olvido o de lo inexplicable con productos de la fantasía. Ese producto acabado, que llamamos leyenda, suele tener, y así debemos interpretarlo, una cercanía con lo que fue su origen, cualquiera que fuera. En algún momento, ese contacto con la realidad se perdió; ha llegado a nosotros sometida a una continua transformación que ha ocultado a nuestro entendimiento lo que en su inicio fue una explicación sencilla y emotiva de unos hechos o de una situación de facto.

Cáceres, más concretamente la vieja villa de Cáceres, es una población inusualmente rica en estas recreaciones, lo que podría generar incredulidad en sus habitantes, acostumbrados a reducir nuestros relatos "imaginados" a apenas dos o tres leyendas: la Mora, el Mono, los cuarenta fratres... Algún aventurado añadiría alguna más, pero no nos sacaría de esa supuesta pobreza.

La realidad es distinta. Afortunadamente, los sucesivos cronistas dejaron en algún momento impresa la fabulación de sus paisanos, de forma, cierto es, aislada, dispersa y sin pretensiones de compilación, pues asomaban en ella respuestas, siquiera mágicas e insólitas, a hechos que fueron forjando el carácter de sus gentes. Recopilando y agrupando este imaginario popular nos encontramos con un universo extraordinario de leyendas de diversa textura, al que se une, en feliz connivencia, un repertorio muy sugerente de anécdotas en las que nos topamos en el núcleo de su relato, que pareciera añadido ex profeso, con un momento extravagante que las hace inconfundibles y muy próximas a las anteriores. Las llamaré, por tal motivo, extravagancias.

El resultado nos lleva a una villa, la de Cáceres, muy nutrida de fantasmas y aullones, de demonios y episodios de posesión, de tesoros escondidos, de apariciones de la Virgen y Cristos que emergen de sus clavos, monjes sanadores y monjas descalabradas, brujas y aprendices de brujería, enamorados cegados por su pasión, pozos que ocultan misterios y misteriosos túneles que encierran toda clase de arcanos, historias en las que el valor, el honor, la lealtad o la traición cobran protagonismo... ¡Tenemos hasta un mono! Narraciones, pues, muy variadas en su contenido, en las que se desconoce dónde desaparece la realidad y aparece la imaginación.

Siguiendo su temática principal, podemos agrupar esas leyendas en historicistas (la mora, los cuarenta fratres, la moneda de oro...), nobiliarias (el golfín, el emplazamiento, las flores de lis...), religiosas (san Jonás, apariciones de la Virgen, milagros de Juan de San Diego...), oscuras (Ana la casareña, apariciones del demonio, aullones, fantasmas como el de la monja, la niña de la pelota o el moro bozal...), tesoros (los dos cántaros, uno custodiado por serpientes, el de Martín Paredes o el de la delegación de Hacienda), amores imposibles (el pozo de los enamorados, la torre de los Espaderos...) y de animales (el mono, la gallina de oro...). Por último, extravagancias como una gallina que pone huevos extraordinarios, un noble reprendido por la imagen de un cristo o una faena taurina que dividió toda Extremadura.





Suscribete

Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Instagram