CÓMO LLEGAR A LA CASA DEL MIEDO DE CÁCERES


Atento a la buena acogida de la entrada La casa del Miedo de Cáceres, y al interés que me han hecho llegar muchos de conocer cómo llegar hasta ella después de un paseo, he decidido romper, en cierto grado, los objetivos que me he marcado con este blog, y publicar un post con la sola intención de señalar lo que considero es la ruta ideal para llegar fácilmente a la citada casa.




Frente al Centro Penitenciario de Cáceres (Cárcel Nueva), es un lugar donde se puede aparcar sin problemas si vamos allá en coche.

Tomamos camino dejando dicha cárcel a la izquierda y el edificio de la Junta de Extremadura a la derecha. En el primer cruce que nos encontramos, a unos cien metros, en lugar de girar por el antiguo camino a Sierra de Fuentes (el de la izquierda), lo hacemos por el opuesto de la derecha, como si nos dirigiéramos hacia el Residencial Universidad. Solo que a unos doscientos metros, a la izquierda, inicia el llamado camino de Valhondo, cuyo arroyo que le da nombre nos va a acompañar, prácticamente sin verlo en ningún momento, a diestra. Este sendero no lo vamos a dejar ya.

En el mapa descriptivo, he señalizado como punto 1, lo que pareciera que, llegado a él, fuera el término del camino de Valhondo. Observaremos, no obstante, que a la izquierda, una fuerte cuesta de unos cien metros nos vuelve a situar en el mismo. Por éste, tras una continua pendiente que no nos va a abandonar en adelante, llegaremos cerca de un kilómetro después a la casa del Miedo, que aparece de pronto a nuestra vista tras una curva.

Como curiosidad, a mano izquierda de la casa, según la vemos por primera vez, entre el arbolado hay un claro que antiguamente podemos intuir que fue un círculo... 

Volvemos por el mismo camino, solo que, bajando, a unos doscientos metros, ya vimos en la subida un cruce, con un camino que desciende abruptamente por la ladera. Recomiendo a la vuelta tomar éste, pues nos llevará a las minas de Valdeflores. De aquí, sólo seguir el antiguo camino de la Hormiga.


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Jose Luis Hinojal Santos

Cáceres... en sus piedras es un mundo que rescato del olvido, para nuestro recuerdo y para acariciar nuestra imaginación con las mil y una historias que laten en sus viejas calles, vivir y sentir el aire quieto y sugerente de sus palacios y de sus templos como yo lo vivo y lo siento. Es el oxígeno necesario para mi alma de escritor.

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